Los tumores de hipófisis pueden producir compromiso de la visión, pues la glándula hipófisis es vecina de una estructura denominada el quiasma óptico en el cual los nervios ópticos de ambos ojos se unen. Al crecer la glándula, comprime el quiasma óptico afectando las fibras nerviosas que viajan por él. Inicialmente el paciente nota una sombra en la parte externa de su campo visual y si no se trata el tumor puede perder la visión de manera definitiva. El manejo de estos pacientes es multidisciplinario entre el neurocirujano y el neuro-oftalmólogo.